Cuando mujeres que no se conocen se encuentran en una peluquería
suceden muchas cosas.
Es cómo si en ese lugar secreto, privado, especial pudieran ser amigas sin serlo
todas quieren contar sus secretos, sus miedos, sus experiencias.
Podría escribir un libro con las historias que he escuchado salir de la boca de estas mujeres,
historias de amor, de desamor, de hijos, de no poder tenerlos, de traiciones, de alegrías
de viajes, de sueños, de trancas, de rabias, de deseos,
de cumpleaños de perros
Y son como amigas por ese rato que comparten ahí seguramente sin volver a verse nunca,
pero empatizan como sólo las mujeres saben hacerlo,
entendiendo, escuchando, riéndose, preguntando, viéndose en el espejo de la otra.
Es un lugar cálido y mágico nuestra casa.
Sean todas bienvenidas.





